Lectura Misa del Día Lunes Noviembre 14 2016
1ª
Lectura (Ap
1,1-4;2,1-5)
Lectura del libro del
Apocalipsis del apóstol san Juan
Ésta es la revelación que Dios le confió a Jesucristo, para
que él manifestara a sus servidores lo que tiene que suceder en breve, y que
comunicó, por medio de un ángel, a su siervo Juan. El cual narra lo que vio y
afirma que es palabra de Dios, atestiguada por Jesucristo. Dichosos los que
lean y escuchen la lectura de esta profecía y hagan caso de lo que en ella está
escrito, porque el tiempo señalado está cerca.
Yo, Juan, les deseo la gracia y la paz a las siete
comunidades cristianas de la provincia de Asia, de parte del que es, del que
era, del que ha de venir, y de parte de los siete espíritus que están ante su
trono. Oí al Señor, que me decía: “Al encargado de la comunidad cristiana de
Éfeso escríbele así: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano
derecha y camina entre los siete candelabros de oro: ‘Conozco tus obras, tu
esfuerzo y tu paciencia; sé que no puedes soportar a los malvados, que pusiste
a prueba a los que se llamaban apóstoles sin serlo, y descubriste que eran unos
mentirosos. Eres tenaz, has sufrido por mí y no te has rendido a la fatiga.
Pero tengo en contra tuya que ya no tienes el mismo amor que al principio.
Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes’”.
Palabra de Dios.
A Te alabamos, Señor.
Salmo
responsorial
El Señor protege al justo.
L Dichoso aquel que no se guía por
mundanos criterios, que no anda en
malos pasos ni se burla del bueno,
que ama la ley de Dios y se goza en
cumplir sus mandamientos /R
L Es como un árbol plantado junto al
río, que da fruto a su tiempo y nunca
se marchita. En todo tendrá éxito /R
L En cambio los malvados serán
como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino
del justo y al malo sus caminos acaban
por perderlo /R (Sal 1).
Aclamación
antes del Evangelio
R Aleluya, aleluya. Yo soy la luz del
mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R
Aleluya (Jn 8,12).
Evangelio (Lc 18,35-43)
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas. A Gloria a ti, Señor
En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego
estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente,
preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de
camino. Entonces él comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de
mí!” Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a
gritar más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando
estuvo cerca, le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” Él le contestó:
“Señor, que vea”. Jesús le dijo: “Recobra la vista; tu fe te ha curado”.
Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el
pueblo, al ver esto, alababa a Dios.
Palabra del Señor.
A Gloria a ti, Señor Jesús.
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| Audio Padre Gabirel Trejo |
LA
PALABRA EN TU VIDA
Mi felicidad consiste en estar cerca
de Dios y en poner sólo en él mis esperanzas (Sal 72,28).

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