Lectura Misa del Día Lunes Julio 25 2016
Fiesta de Santiago, Apóstol
2 Corintios: 4, 7-15
Llevamos siempre la muerte de
Jesús en nuestro cuerpo.
Hermanos: Llevamos este tesoro en
vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene
de Dios y no de nosotros mismos. Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero
no nos angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos.
Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no vencidos.
Llevamos siempre y por todas
partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo, para que en este mismo cuerpo se
manifieste también la vida de Jesús. Nuestra vida es un continuo estar
expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se
manifieste en nuestra carne mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y
en ustedes, la vida.
Y como poseemos el mismo espíritu
de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo,
también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a
Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes.
Y todo esto es para bien de ustedes de manera que, al extenderse la gracia a
más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.
Del salmo 125
Entre gritos de júbilo cosecharán
aquellos que siembran con dolor.
Cuando el Señor nos hizo volver
del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se
cansaba entonces la lengua de cantar. R/.
Aun los mismos paganos con
asombro decían: "¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!" Y
estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R/.
Como cambian los ríos la suerte
del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de
júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor. R/.
Al ir, iban llorando, cargando la
semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. R/.
San Mateo: 20, 20-28
Beberán mi cáliz.
En aquel tiempo, se acercó a
Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para
hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella respondió:
"Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro
a tu izquierda, en tu Reino". Pero Jesús replicó: "No saben ustedes
lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?" Ellos contestaron:
"Sí podemos". Y Él les dijo: "Beberán mi cáliz; pero eso de
sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para
quien mi Padre lo tiene reservado".
Al oír aquello, los otros diez
discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les
dijo: "Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los
grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre
ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su
esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir
y a dar la vida por la redención de todos".
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| Audio Padre Gabriel Trejo |

Dios me los bendiga y me los guarde en todo momento. Feliz comienzo de semana!!
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