Lectura Misa del Día Domingo Agosto 28 2016
XXII DOMINGO ORDINARIO
Eclesiástico: 3, 19-21. 30-31
Hazte pequeño y hallarás gracia
ante el Señor.
Hijo mío, en tus asuntos procede
con humildad y te amarán más que al hombre dadivoso. Hazte tanto más pequeño
cuanto más grande seas y hallarás gracia ante el Señor, porque sólo Él es
poderoso y sólo los humildes le dan gloria.
No hay remedio para el hombre
orgulloso, porque ya está arraigado en la maldad. El hombre prudente medita en
su corazón las sentencias de los otros, y su gran anhelo es saber escuchar.
Del salmo 67
Dios da libertad y riqueza a los
cautivos.
Ante el Señor, su Dios, gocen los
justos, salten de alegría. Entonen alabanzas a su nombre. En honor del Señor
toquen la cítara. R/.
Porque el Señor, desde su templo
santo, a huérfanos y viudas da su auxilio; Él fue quien dio a los desvalidos
casa, libertad y riqueza a los cautivos. R/.
A tu pueblo extenuado diste
fuerzas, nos colmaste, Señor, de tus favores y habitó tu rebaño en esta tierra,
que tu amor preparó para los pobres. R/.
Hebreos: 12, 18-19. 22-24
Se han acercado ustedes a Sión,
el monte y la ciudad del Dios viviente.
Hermanos: Cuando ustedes se
acercaron a Dios, no encontraron nada material, como en el Sinaí: ni fuego
ardiente, ni obscuridad, ni tinieblas, ni huracán, ni estruendo de trompetas,
ni palabras pronunciadas por aquella voz que los israelitas no querían volver a
oír nunca.
Ustedes, en cambio, se han
acercado a Sión, el monte y la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén
celestial, a la reunión festiva de miles y miles de ángeles, a la asamblea de
los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a
Dios, que es el juez de todos los hombres, y a los espíritus de los justos que
alcanzaron la perfección. Se han acercado a Jesús, el mediador de la nueva
alianza.
San Lucas 14, 1. 7-14
El que se engrandece a sí mismo,
será humillado y el que se humilla, será engrandecido.
Un sábado, Jesús fue a comer en
casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando
cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
"Cuando te inviten a un
banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún
otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a
decirte: 'Déjale el lugar a éste', y tengas que ir a ocupar, lleno de
vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el
último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: 'Amigo,
acércate a la cabecera'. Entonces te verás honrado en presencia de todos los
convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se
humilla, será engrandecido".
Luego dijo al que lo había
invitado: "Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a
tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que
ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario,
cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a
los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero
ya se te pagará, cuando resuciten los justos".
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| Audio Padre Gabrie Trejo |

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