Lectura Misa del Día Lunes Agosto 22 2016
Lunes: de la XXI semana del Tiempo ordinario
2 carta a los tesalonicenses: 1, 1-5. 11-12
Nuestro Señor Jesús será
glorificado en ustedes y ustedes en Él.
Silvano, Timoteo y yo, Pablo,
deseamos la gracia y la paz que proceden de Dios Padre y de Jesucristo, el
Señor, a la comunidad cristiana de Tesalónica, reunida en el nombre de Dios,
nuestro Padre, y en el de Jesucristo, el Señor. Hermanos: Debemos dar gracias a
Dios en todo momento, como es justo, por lo mucho que van prosperando ustedes
en la fe y porque el amor que cada uno tiene a los otros es cada vez mayor. Por
eso nos mostramos orgullosos de ustedes ante las comunidades cristianas de
Dios, y de la constancia y de la fe que ustedes tienen en todas las
persecuciones y tribulaciones que están sufriendo. Ésta es una prueba de que,
en el justo juicio de Dios, serán considerados dignos de su Reino, por el cual
ahora padecen.
Oramos siempre por ustedes, para
que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado, y con su poder
lleve a efecto tanto los buenos propósitos que han formado, como lo que ya han
emprendido por la fe. Así glorificarán a nuestro Señor Jesús y Él los
glorificará a ustedes en la medida en que actúe en ustedes la gracia de nuestro
Dios y de Jesucristo, el Señor.
Del salmo 95
Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo;
que le cante al Señor toda la tierra; cantemos al Señor y bendigámoslo. R/.
Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos, de nación en nación sus maravillas. R/.
Cantemos al Señor, porque Él es
grande, más digno de alabanza y más tremendo que todos los dioses paganos, que
ni existen. Porque los falsos dioses son apariencia; ha sido el Señor quien
hizo el cielo. R/.
San Mateo: 23,13-22
¡Ay de ustedes, guías ciegos!
En aquel tiempo, Jesús dijo a los
escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas,
porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni
dejan pasar a los que quieren entrar.
¡Ay de ustedes, escribas y
fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto y, cuando
lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!
¡Ay de ustedes, guías ciegos, que
enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del
templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el
templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no
obliga, pero que jurar por la ofrenda que está sobre él, sí obliga. ¡Ciegos!
¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda?
Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él.
Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura
por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en
él".

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